El dormitorio de un adulto es un lugar a la vez íntimo y tranquilizador. La iluminación de esta zona debe contribuir a crear ese ambiente de calma que buscamos.
Pero la iluminación de la habitación también debe estar pensada en función de las diferentes actividades que practicaremos en este espacio, por lo que finalmente debemos encontrar un equilibrio que combine la actividad diaria con la relajación que buscamos por las noches.