|
Las cortinas son, a menudo, el toque final, el broche de la decoración de un interior. Su elección viene después de la de los muebles, el color de las paredes y los accesorios decorativos.
Por tanto, la cortina que vayamos a elegir para cada habitación estará condicionada por el estilo de la pieza. Por ejemplo, muebles de diseño irán acordes con persianas de color o con cortinas con motivos contemporáneos, mientras que muebles más clásicos irán mejor con texturas pesadas y motivos medallones.

En cambio, hay que tener bien presente el entorno cercano de las cortinas. Por ejemplo, si tenemos una habitación con poca altura, con un techo bajo, las cortinas a rayados verticales darán una mayor sensación de altura. Otro ejemplo son los suelos irregulares. En estos casos, estas mismas cortinas romperían la asimetría. En esa caso, cortinas con los rayados horizontales la reforzaran, serán más óptimas.
Una ventana estrecha parecerá más grande con cortinas cortas, fijadas al nivel del bastidor por una barra suficientemente larga para soltarla totalmente cuando están abiertos. En cuanto a las ventanas en arco no reduzcas su efecto poniendo las cortinas sobre una línea derecha. Utiliza barras que puedan adaptarse a la curva.
|