Antes de contratar un decorador, sobre todo, si no viene a través de referencias, pide y compara varios presupuestos. Esta comparación debes hacerla al detalle, pues esto puede hacer que te ahorres dinero casi por el mismo trabajo.
No es recomendable que se decante por un presupuesto demasiado bajo. Revíselo minuciosamente para que no le engañen. Lo decimos porque normalmente este tipo de presupuestos tan ajustados, suelen llevar detrás un trabajo de mala calidad.

Puede que los materiales no sean los adecuados, que el tiempo de la obra sea más corto de lo conveniente y por tanto la calidad no sea la requerida. Incluso, puede que el personal de la obra no sea el más óptimo y no esté capacitado para llevar una obra de este calibre.
Además, antes de empezar la obra debe establecer y asegurarse bien de qué es lo que se va a hacer en la casa, los materiales que se van a utilizar, los costes de los mismos, el tiempo que durarán los trabajos. Para ello es muy importante que el presupuesto sea completamente detallado.
Tenga en cuenta que al finalizar la obra, si ha habido un aumento en el precio de la misma o si alguna cosa no está cómo se establecía en el presupuesto, éste le ayudará a reclamar y a tener las de ganar.
Del consejo anterior derivamos el siguiente: Nunca pague los materiales ni la obra por adelantado. Este tipo de trabajos se suele realizar con un previo pago estipulado, que se liquidará al completo al finalizarse los trabajos si ambas partes están satisfechas con el resultado.
Por supuesto, todas estas medidas son sólo preventivas. En el mundo del diseño de interiores hay trabajadores excelentes, muy profesionales y completamente legales. Pero, cómo en todo, siempre hay excepciones. Por ello, debemos tener precaución.